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La historia que ondea: todo lo que no sabías sobre la Bandera de México

Cada 24 de febrero no solo vemos banderas en plazas y escuelas: celebramos uno de los símbolos más poderosos de nuestra identidad. Pero, seamos honestos… ¿realmente sabemos de dónde salió la bandera que hoy ondea en todos lados? Spoiler: no siempre fue como la conocemos.

La primera versión oficial apareció en 1821, cuando el Ejército Trigarante entró triunfante a la Ciudad de México tras consumarse la Independencia. Aquella bandera ya tenía los tres colores: verde, blanco y rojo.

Pero ojo, el significado original era diferente:

  • Verde: Independencia

  • Blanco: Religión

  • Rojo: Unión

Con el tiempo, México dejó atrás el sentido religioso del blanco y el significado cambió a lo que hoy nos enseñan:

  • Verde: Esperanza

  • Blanco: Unidad

  • Rojo: La sangre de quienes lucharon por la patria

La bandera evolucionó, igual que el país.

El águila de perfil: la historia del artista que casi nadie menciona

Otro dato muy interesante y del que no muchas personas conocen, es el del diseño original del escudo de la bandera; y es que cuando hablamos del escudo nacional, muy a menudo se menciona a Francisco Eppens Helguera como su creador. Pero la historia es más compleja… y un poco injusta.

En 1916, el entonces presidente Venustiano Carranza pidió rediseñar el águila del escudo, que hasta ese momento se representaba de frente. El encargo llegó al inspector de Monumentos Artísticos, Jorge Enciso, quien invitó a varios artistas a participar. Uno de ellos fue Antonio Gómez Rodríguez, egresado de la Academia de San Carlos.

Antonio decidió pintar al águila de perfil, con las alas abiertas y levantadas, la cola extendida hacia abajo, posada sobre un nopal mientras sostiene una serpiente de cascabel en actitud de devorarla. La escena estaba enmarcada por ramas de encina y laurel entrelazadas con una cinta. Sí, exactamente como la conocemos hoy.

Fue ese diseño el que ondeó en Palacio Nacional el 15 de septiembre de 1917, año en que se promulgó la Constitución actual. El águila imponente, de perfil, nació gracias a él.

Décadas después, en 1968, el presidente Gustavo Díaz Ordaz pidió que el escudo se viera más agresivo y estilizado.

Ahí entró Francisco Eppens Helguera, quien ajustó el diseño: levantó más el porte del águila, redibujó la cola, desenroscó la serpiente y añadió el glifo del agua.

El problema no fue el rediseño, el problema fue que con el tiempo se difundió que Eppens era el creador del escudo, cuando en realidad trabajó sobre la base que Antonio Gómez había creado décadas antes.

Antonio Gómez murió en 1970, prácticamente en el olvido. Pasó sus últimos años en Pénjamo, Guanajuato, viviendo modestamente y vendiendo las verduras que él mismo cultivaba.

El escudo: mito, poder y raíces mexicas

El centro de la bandera no es solo un dibujo bonito: es una historia que viene desde tiempos prehispánicos.

La leyenda cuenta que los mexicas fundarían su ciudad donde encontraran un águila devorando una serpiente sobre un nopal. Y así nació Tenochtitlán.

Con el paso de los siglos, esa imagen se convirtió en símbolo nacional. El diseño actual del escudo fue oficializado en 1968, bajo la dirección artística de Francisco Eppens Helguera, dándole el estilo que hoy reconocemos en monedas, documentos oficiales y, claro, en la bandera.

No es solo un mito: es identidad pura.

¿Y por qué el 24 de febrero?

El Día de la Bandera se instauró en 1934 y fue oficialmente reconocido por el presidente Lázaro Cárdenas en 1940. La fecha coincide con el Plan de Iguala de 1821, que dio origen a la primera bandera tricolor.

Desde entonces, el 24 de febrero es un recordatorio de que los símbolos también cuentan historia.

Más que tela, identidad

La bandera no es solo un símbolo patrio que vemos en ceremonias escolares. Es la mezcla de mitología mexica, lucha independentista, cambios políticos y construcción de identidad.

Ha cambiado porque México ha cambiado. Y cada vez que ondea, no solo representa territorio: representa historia, memoria y orgullo colectivo.

Así que este 24 de febrero, cuando la veas elevarse, recuerda que no es solo una bandera… es una historia que sigue escribiéndose.

 

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